¿Debe preocuparnos el crédito al consumo?

Aunque el crecimiento del crédito al consumo en España se ha ralentizado, sigue aumentando con fuerza, situándose su tasa de crecimiento en junio en el 11,6%, más que duplicando el 5,1% del promedio de la zona euro. Es un crecimiento vigoroso desde finales de 2016, llegando casi al 14% en algunos meses de 2017, y siempre muy por encima de nuestros socios comunitarios. En este contexto, se entiende la advertencia del Banco de España de que “la evolución de este tipo de crédito y su morosidad habrá que seguirlas con atención en los próximos trimestres”

La intensidad del crecimiento del crédito al consumo de los hogares españoles se produce tras unos años de crisis en los que se desplomó el consumo, con tasas de crecimiento negativas hasta 2013. En esos duros años de crisis, las familias se apretaronel cinturón aumentaron el ahorro por precaución, alcanzando la tasa de ahorro el 13,4% en 2009 y situándose en torno al 10% hasta 2013. Coincidiendo con la salida de la recesión en ese año, el consumo se fue recuperando (en parte, porque habían propuesto decisiones de gasto, sobre todo en bienes de consumo duradero) y la tasa de ahorro cayó hasta situarse sólo en el 5% durante el primer trimestre de ese año.

Como analiza un artículo recién publicado por Funcas, el intenso crecimiento del crédito al consumo se explica tanto por factores de demanda como de oferta. En el primer caso, la creación de empleo (y la caída del paro), la mejora de la confianza de los consumidores y la reducción de los tipos de interés (desde agosto de 2013, el de préstamo al consumo ha caído 237 puntos básicos) incentivan el consumo. Entre los segundos, los bancos han relajado los criterios que aplican a la hora de conceder financiación y han mejorado las condiciones que aplican en los préstamos al consumo de los hogares. Además, la intensidad de la competencia y la baja rentabilidad del negocio bancario (condicionada por el entorno de bajos tipos de interés, la presión regulatoria y el aún elevado volumen de activos improductivos) obligan a los bancos a buscar operaciones con mayor margen y este es el caso del crédito al consumo. Si bien los mencionados factores de oferta y demanda también son importantes y con el mismo efecto a la hora de explicar la variación en la demanda del crédito al consumo en la zona euro, su intensidad es mayor en España.

Contestando a la pregunta que titula esta tribuna, la intensidad del crecimiento del crédito al consumo en España no es preocupante. En primer lugar, porque el saldo vivo de este destino del crédito que hay en los balances de las instituciones financieras monetarias españolas sólo representa el 7,1% del crédito al sector privado y el 12% del crédito a los hogares. En segundo lugar, porque su tasa de morosidad es reducida, en concreto el 3.4% en el casode los bienes de consumo duradero (frente a una tasa media de crédito de 6.8%) que es el que crece con más intensidad. En tercer lugar, porque una parte del aumento del consumo de bienes duraderos se debe a la demanda que había retenida (esperando años de “vacas gordas” y que por tanto una vez liberada el crecimiento volverá a tasas más moderadas.

En cuarto lugar, porque la desaceleración que ya se está produciendo en el crecimiento del PIB (y la previsión es que continúe durante 2019) también afecta al consumo, por lo que es de esperar que se traslade a la demanda de crédito. Y por último, con una tasa de ahorro por los suelos, lo lógico y deseable sería que se recupere en el futuro, con la consiguiente caída de la propensión al consumo.

Fuente: Expansión

Fecha: 26/09/2018

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